Cinco razones para adoptar un gato.

¿Adoptaste un gatito? Consejos básicos para cuidar a tu nuevo gato.

Un gato es una buena elección a la hora de elegir un buen amigo. El gato a diferencia del perro, es más independiente, no te vamos a mentir, los gatos cuentan con una mala fama que vienen arrastrando desde hace años, a diferencia del perro que siempre se lo ha catalogado como el mejor amigo del hombre. Pero es una mala fama injusta, los gatos, también son amigos increíbles, compañeros y muy inteligentes. Sólo debes aprender a interpretar sus señales y a como comunicarte con él. El día de hoy te traemos una guía con algunos tips para que aprendas a comunicarte con tu gato, a cuidarlo y a entenderlo mejor.

Cinco razones para adoptar un gato.

 

Salva una vida

Los gatos en la calle se enfrentan a todo tipo de situaciones horribles como el frío, la dificultad para conseguir comida, enfermedades de todo tipo, accidentes con los automóviles, entre otros. Al compartir tu casa con un amigo peludo le estás dando un hogar digno y seguro para que pueda vivir.

Un nuevo amigo

Los gatos son seres adorables y cariñosos que te harán compañía en todo momento, ya sea que jueguen juntos o simplemente se acurruquen. Los gatos pueden generar vínculos importantes con sus dueños y llegar a ser grandes amigos.

Son fáciles de cuidar

Los gatos son cariñosos, divertidos e independientes, por lo cual puedes dejarlos en casa durante varias horas sin angustiarte porque se sientan solos o necesiten de tu cuidado, pero cuando vuelvas a casa te recibirán con cariño.

Son únicos

Los gatos que suelen estar en adopción por lo general son mestizos, es decir, no son de raza, esto hace que cada uno de ellos sea distinto y especial.

Es bueno para tu salud

Estudios indican que el ronroneo de los gatos tiene propiedades curativas, ya que tiene un efecto tranquilizante que reduce la ansiedad, el estrés y el insomnio.

¿Qué nos quiere decir el gato cuando maúlla?

El gato maúlla »escondido»:

Si el gato hizo algo »mal» probablemente se esconda y maúlle desde su escondite. El gato ensucio la alfombra, rompió un adorno o cometió algún otro acto incorrecto. Alguien se da cuenta y lo llama gritos. En ese momento, el gato maullará su característico Miauuu desde donde esté. Y, probablemente, si insisten en llamarlo a gritos, seguirá maullando, desde el mismo lugar o se aleje y maúlle cada vez mas lejos. No importa cuantas veces pronuncien su nombre. El gato está indicando esta vez, con un maullido, que  no piensa acercarse hasta que el humor de la persona que lo llama sea más amable. Los gatos son muy perceptivos y saben diferenciar los matices de la voz humana, asociándola al estado de ánimo.

El maullido lastimero.

Cuando el gato maúlla estirando el maullido de un modo algo lastimero, indica algo fácil de reconocer. Quiere decir: tengo hambre. Muchos gatos se acercan a la heladera o al lugar adonde sea que está su comida y maúllan mientras miran a su dueño tratando de que este lo interprete.

Si esta enojado.

Si el gato está realmente disgustado o dispuesto a pelear, emitirá un maullido mezcla de gruñido y, posiblemente, atacará al mismo tiempo. Algunos gatos reaccionan así frente al dolor o al miedo (por ejemplo, cuando los va a vacunar un veterinario o cuando accidentalmente le pisan la cola)

Cuando siente peligro:

Ante un peligro inminente, emiten un sonido similar a ffffzzzz. Es muy común escuchar este sonido. Cuando se le acerca un perro, es la señal máxima de alarma que emiten para manifestar peligro y trataran de huir, salvo que los acorralen.

En ronroneo:

El ronroneo es otro sonido que emiten los gatos. Es la señal de que están cómodos y a gusto con la persona a la que se acerca o que los está acariciando.

De todos modos, y si bien el lenguaje verbal de los gatos es interesante, ellos se manifiestan, fundamentalmente, por medio del lenguaje gestual. Observarlos y que quieren decir con cada gesto, es fundamental para comunicarse con ellos.

Como alimentar a tu nuevo gato.

Los gatos necesitan un menú acorde a sus necesidades. La nutrición es esencial para tener un gato sano. Sin embargo, es importante darle la cantidad adecuada de alimentos para que no aumente mucho de peso. En general, se recomienda alimentarlo 4 veces al día si es un cachorro y 1 o 2 veces si es un gato.

Si se trata de gatas embarazadas o que acaban de dar a luz y amamantar a su cría, se debe aumentar su consumo, sobre todo de proteínas. En el caso de gatos ancianos, es importante disminuir un poco la cantidad de alimentos ricos en proteínas (más aún si padecen de problemas urinarios). Otros nutrientes como la biotina (buena para el pelo), azufre y vitamina H tienen fuentes naturales muy especificas, por lo que se recomienda suministrarlas en forma de suplementos.

Una manera de asegurarnos de que nuestro gato recibe una dieta equilibrada es darle alimento balanceado de buenas marcas. Sin embargo, es bueno ofrecerle alimentos frescos una o dos veces a la semana para dar variedad a la dita. A continuación le indicamos platos fáciles y nutritivos para alimentar a su gato:

Pescado: No servir crudo. Hervirlo y quitarle las espinas.

Huevos revueltos: Nunca darle huevos crudos.

Atún o sardinas en lata: Son muy nutritivos.

Pollo: Se le pueden dar todas las sobras, menos los huesos. Pero tenga en cuenta que la piel es muy rica en colesterol por lo que este manjar solo debe ser un alimentos ocasional.

Avena cocida: Es un plato muy apreciado por los cachorros. No le añada azúcar.

Carne: Cocida y trozada; se puede mezclar con verduras hervidas o pasta. No darle huesos que pueden astillarse. Si la carne es de buena calidad se le puede dar también cruda.

Ajo y aceite de oliva: Estos alimentos ayudan a los gatos a tener buena salud y librarse de pulgas.

Chequea la salud de tu gato.

¿Cómo saber si nuestra mascota está gozando de buena salud? Además de llevarlo periódicamente al veterinario, es aconsejable revisarlo cuando lo limpiamos o acariciamos, o cuando está tranquilo en nuestro regazo. En general, el mejor indicador de su salud es la conducta: si detectamos perdida del apetito o un marcado descenso de sus niveles de actividad, seria prudente consultar a un profesional. Por ahora, sepa cuales son los signos que se aprecian en un gato sano y como cambian ante una posible enfermedad.

Comprueba el estado de tu gato

Pelaje y piel: Tienen que ser lustrosos  y lisos y no deben tener heridas. Tampoco deben existir signos de pulgas o parásitos, perdida de pelo, aseo en exceso o rascado continuo.

Orejas: Su parte interna debe ser de un color rosa pálido, sin restos de secreciones o cera oscura. Jamás hurgue dentro del oído. Síntomas de enfermedad pueden ser que se rasque mucho, que ladee la cabeza, aparición de bultos y problemas de audición.

Ojos: Tienen que estar claros y brillantes, sin secreciones, inflamaciones ni cambios en el color. Si se ve el tercer parpado- una película de color blanco que recubre el ojo por detrás del parpado común- puede ser un indicio de que el animal no se encuentra bien.

Nariz: Debe ser suave, aterciopelada y húmeda, sin animal estornuda continuamente, tose o tiene dificultades para respirar, llévelo al veterinario.

Boca y dientes: No tiene que haber dientes rotos y las encías tener un color rosa pálido, sin signos de inflamación. Síntomas de enfermedad son, sobre todo, el babeo y también la mala respiración, dificultades para comer y perdida del apetito.

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