La importancia de cuidar bien la piel

Maquillaje: La importancia de cuidar bien la piel

No debemos olvidar que para un acabado impecable en el maquillaje, es muy importante tener la piel en buenas condiciones, limpia y previamente bien cuidada. En éste artículo vamos a profundizar sobre la importancia de cuidar el cutis para tener una buena piel y un lienzo sano sobre dónde trabajar.

El paso fundamental para un buen maquillaje es la limpieza, exfoliacion, tonificacion y nutrición de la piel. Una piel sana, vital y humectada se verá realzada por la aplicación de bases y correctores.

Pero si nuestra piel luce desvitalizada, opaca, seca o, por el contrario, en extremo grasosa, todos nuestros esfuerzos por mejorar su apariencia mediante la aplicación de productos cosmeticos se veran obstaculizados.

Un buen maquillaje resaltará las virtudes de una piel en buenas condiciones. Por suerte hay métodos y técnicas para que nuestra piel se revitalice y rejuvenezca. Vamos a hablar de este tema en las próximos párrafos.

La importancia de cuidar bien la piel

La importancia de una buena piel

Es indispensable, para que podamos lucir nuestro rostro, resaltado por un buen maquillaje, que prestemos, ante todo, especial atención a nuestra piel. La piel es el reflejo de todo cuanto ocurre en el organismo.

La piel evidencia nuestros hábitos, en ella es posible ver, por ejemplo, si estamos comiendo o durmiendo bien, o si por el contrario, nuestra dieta y nuestras costumbres diarias no son las más adecuadas.

Es necesario reconocer que en ella se refleja tanto la calidad del sueño como los procesos digestivos resultantes de la ingestión de alimentos apropiados o contraproducentes, siendo estos últimos los que en determinado momento pueden producir erupciones cutáneas, excesos seborreicos o esa apariencia deslucida y opaca que indica que no bebemos la suficiente cantidad de agua.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y uno de los más versátiles: lo protege de los elementos externos y mantiene hidratado el interior, ayuda a evitar que las bacterias se alojen en el organismo, y también a eliminar los excesos de agua, elementos grasos y toxinas.

La piel tiene vida propia

Una de las características más importante de la piel es su regeneración constante. Cada 28 días su capa superior, o epidermis, se regenera. Las células secas y escamosas son sustituidas por otras adicionales luego de una gran metamorfosis o división celular.

Otro detalle esencial que hace de la piel un órgano especial es la propiedad de curarse por sí misma espontáneamente luego de ser lastimada o de sufrir cualquier tipo de herida.

Es importante tener en cuenta que, si bien puede ayudarte a lucir más joven, el cuidado del cutis no detiene los efectos del paso del tiempo . A medida que la piel envejece, va perdiendo la propiedad de retener la humedad; disminuye la capacidad de producir colágeno y elastina, que son las sustancias que mantienen la »ligazón» de la piel, la circulación de la sangre en la epidermis se hace más lenta y la renovación de las células toma más tiempo.

Hay productos y cremas para el cuidado de la piel que ayudan a la producción de colágeno, además de brindar humectación y nutrición. Estos productos ayudan a devolver a la piel su humedad perdida, estimulan a la regeneración celular y hacen que las arrugas sean menos visibles, mejorando al mismo tiempo la circulación y la renovacion celular.

La edad cronológica y la edad cutanea.

Como ya hemos dicho, la piel pareciera desarrollar una vida propia. Desde la infancia hasta la vejez, este órgano pasa por denominadas »siete edades», que aunque genéticamente se encuentran programadas, pueden ser alteradas por el estilo de vida que se lleve y los cuidados que se le prodiguen; por esto nuestro énfasis en cuidar la piel desde la niñez, protegiéndola especialmente del sol, el cual se ha demostrado que es uno de sus peores enemigos, generándoles efectos nocivos que no aparecen de inmediato, sino que son acumulativos.

Los cambios que sufre la piel son imperceptibles al ojo humano hasta la aparición, hacia los 35 años,de las primeras arrugas, más conocidas como »líneas de expresión». Después de los 21 años la piel ya no se regenera al mismo ritmo. Si bien siguen produciéndose nuevas células, esto se hace más despacio y se producen en menos cantidad.

La importancia de cuidar bien la piel

En nuestra cultura, este proceso, el de envejecimiento, es uno de los más temidos, ya que el endiosamiento de la apariencia juvenil puede acarrear complejos y sentimientos de inferioridad a las personas que, naturalmente, van perdiendo la eslasticidad y la apariencia juvenil de su epidermis.

Ante todo, debemos aceptar el envejecimiento como un fenómeno biológico natural e ineludible. Las personas comienzan a envejecer en el momento en que se consigue la madurez de los órganos y cuando se ha concluido con la fase de crecimiento (momento que se situa alrededor de los 21 años).

A partir de este instante, las celulas que mueren no se sustituyen de igual, y aunque esto pueda percibirse inicialmente a simple vista, se va experimentando una perdida paulatina de vitalidad.

Como hemos dicho varias veces, este proceso es perfectamente natural y nos pasa a todos los seres humanos, pero tenemos maneras y maneras de envejecer.

Hay factores que influyen negativamente sobre nuestro cuerpo y nuestra piel, acelerando este proceso, como el sobrepeso, una alimentación cargada de carbohidratos, el consumo de tabaco y alcohol, el estrés, la contaminación ambiental, un tratamiento de belleza inadecuado y, a veces, algunas causas genéticas.

¿Cuales son los factores que aceleran este proceso de desgaste de la piel?

La causa principal del proceso de envejecimiento es la perdida de colágeno, tejido compacto que mantiene las células unidas. Si bien es cierto que con el tiempo la piel va cambiando y sus estructuras comienzan a tener cada vez menos resistencia, la indiscriminada exposición al sol, la contaminación ambiental, el frío, el viento y la agitación de la vida moderna hacen también que la piel pierda la capacidad de retener humedad, de tal forma que los bordes de las celulas se doblan y el colageno se desprende.

Este tejido compacto se deteriora y provoca en nuestra superficie cutánea hundimientos o pérdidas de tejidos, lo que en la epidermis se manifiesta en forma de arrugas.

Las moléculas del tejido cutáneo también pierden estabilidad como resultado del paso de los años. Algunos de sus átomos se transforman en los llamados radicales libres, que alteran la estructura de sus proteinas, colageno y elastina, y provoca el oxidamiento de las grasas que conforman la membrana celular, todo lo cual conduce al envejecimiento de la piel.

Los radicales libres no solo se encuentran en el interior de las células: también están en el humo del cigarrillo, el el aire contaminado y en las emisiones radiactivas.

Pero podemos hacer mucho por nuestra piel. Si la cuidamos seremos recompensados con una piel radiante, saludable y bella. Si descuidamos nuestra piel el resultado podría ser envejecimiento prematuro, y una piel cansada. Como ya dijimos, la piel se cuida por dentro y por fuera. Lo que comemos y respiramos afecta nuestra piel tanto como el sol y como los productos cosméticos que nos aplicamos.

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